Historia de Crocs: cómo el zapato más feo del mundo se hizo un imperio

La historia de Crocs es la de un zapato que lo hizo todo mal según las reglas de la moda y ganó igualmente. Es un zueco de espuma con agujeros, que no lleva cordones, que no tiene horma elegante y que durante años fue el chiste favorito de humoristas, revistas y diseñadores. Una revista lo metió en su lista de los peores inventos de la historia. Y en 2025 su fabricante vendió casi 129 millones de pares. Entre una cosa y otra hay una crisis que hundió su acción hasta menos de un dólar, una fábrica en Canadá, un material que nadie sabe exactamente qué lleva y una lección de negocio: ser feo no es un problema si eres inconfundible.

Un zueco para barcos

Crocs no nació en una pasarela, sino en un muelle. Según Wikipedia, tres amigos de Colorado, Scott Seamans, Lyndon Hanson y George Boedecker, fundaron la empresa en 2002 para fabricar y vender un zueco de espuma que habían descubierto ya hecho. El diseño, de Andrew Reddyhoff, venía de Foam Creations, una empresa de la ciudad de Quebec, en Canadá. Les gustó por cómodo y práctico, y lo presentaron en el salón náutico de Fort Lauderdale, en Florida, con el nombre de Beach. Los 200 pares que llevaban se vendieron todos.

La idea tenía sentido para un barco: un zapato que no resbala en la cubierta mojada, que no deja marcas, que se lava con una manguera y que flota. El propio informe anual que Crocs presentó a la Comisión de Bolsa de Estados Unidos (SEC) por el ejercicio 2005 lo describía así: el material se había formulado con una densidad que daba un zapato cómodo con un alto coeficiente de rozamiento, antideslizante, que no marca el suelo y extremadamente ligero. Un par de Beach de talla grande pesaba unas seis onzas, unos 170 gramos.

Antes de junio de 2004, según el mismo informe, Crocs vendía en Estados Unidos zapatos fabricados por Foam Creations. Ese mes compró la empresa canadiense para quedarse con el material y la fábrica. Foam Creations seguía haciendo otras cosas con la misma espuma, sin la marca Crocs: almohadas para spas, asientos para kayaks y canoas y aletas de buceo. La espuma era la misma; lo que cambió fue el destino.

Qué es el Croslite

El material se llama Croslite, y Crocs nunca ha dicho exactamente qué lleva. En su informe de 2005 lo describía como una resina propia de celdas cerradas, y en el de 2025, como una resina de celdas cerradas que se fabrica mezclando resinas elastoméricas, compradas a grandes fabricantes químicos, con otros componentes como los colorantes. Según Wikipedia, terceros lo describen como una espuma de EVA moldeada por inyección, el mismo tipo de material que explicamos en EVA o TPU en zapatillas. La empresa nunca lo ha confirmado.

«Celdas cerradas» es la clave de todo. En una espuma de celdas abiertas, como la de un cojín, las burbujas están conectadas y el agua entra y sale. En una de celdas cerradas, cada burbuja de gas está sellada dentro del plástico, así que el material no se empapa. Por eso el zueco flota y por eso se puede lavar sin que retenga el agua.

Un par de zuecos de espuma rosas flotando y mojados en la orilla del mar, de noche

El informe de 2005 añadía que el Croslite se ablandaba con el calor para adaptarse al pie y que los zapatos no absorbían líquidos, lo que los hacía resistentes al agua y, según la empresa, prácticamente libres de olor; esas dos últimas son afirmaciones de la propia marca.

El compuesto no siempre se hizo en casa. Según el mismo informe, la empresa italiana Finproject se había encargado históricamente de prepararlo, y en 2005 Crocs empezaba a hacerlo en su fábrica de Quebec. El detalle se ve todavía en algunos pares antiguos: Museum Rotterdam conserva en su colección unos Crocs de color tomate, todavía unidos por su etiqueta, en la que se lee que se hicieron en Italia.

Dos pares de zuecos de espuma vistos desde abajo: uno nuevo, con la suela limpia, y otro muy gastado tras meses de uso

Una subida vertiginosa

Lo que vino después fue una de las subidas más rápidas de la historia del calzado. Según el informe anual de 2005, la empresa vendió 76.000 pares en 2003, 649.000 en 2004 y 6 millones en 2005. Los ingresos pasaron de 1,2 millones de dólares a 13,5 millones y a 108,6 millones en esos tres años. Para entonces tenía 11 modelos en hasta 18 colores, con precios de entre 19,99 y 59,99 dólares, y los vendía en más de 6.500 tiendas de Estados Unidos y en otros 40 países.

El 8 de febrero de 2006, según Wikipedia, Crocs salió a bolsa en el Nasdaq a 21 dólares la acción y recaudó 208 millones. Ese mismo año compró por 10 millones de dólares Jibbitz, una empresa que fabricaba adornos para encajar en los agujeros de los zuecos, una idea que hoy es uno de los pilares del negocio. La campaña publicitaria de 2005 ya lo decía todo con el título: lo feo puede ser bonito.

Gráfico de los pares de calzado de la marca Crocs vendidos al año, de 76.000 en 2003 a 128,9 millones en 2025

La guerra de las imitaciones

Un zapato tan fácil de reconocer es también fácil de copiar. Según Wikipedia, Crocs anunció en 2006 que había presentado quejas ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos y ante los tribunales contra once empresas que fabricaban, importaban o distribuían lo que la prensa llamó croc-offs, imitaciones que según la marca infringían sus patentes. En 2007 se incautaron falsificaciones en Filipinas y Dinamarca, y en 2010 un tribunal federal de apelación de Estados Unidos dio la razón a la empresa al considerar infringida una de sus patentes de diseño. Para entonces, la marca ya había pedido registrar su nombre y su logotipo en más de 40 jurisdicciones. Las imitaciones no desaparecieron: siguen en tiendas de playa, mercados y grandes superficies de medio mundo, como las de la foto de Hong Kong que abre este artículo. Copiar la forma es fácil; copiar la fórmula de una espuma que la empresa presenta como propia y nunca ha detallado, no tanto.

La caída, y las burlas

Y entonces llegó 2008. Según Wikipedia, el 14 de abril de ese año la acción cayó un 30 % fuera de horario después de que la empresa rebajara mucho sus previsiones, y anunció el despido de los 600 trabajadores de su fábrica de Quebec. En plena crisis financiera, la acción llegó a valer 0,79 dólares. Hubo más reestructuraciones en 2010, con el cierre de entre 75 y 100 de sus 624 tiendas, y nuevos desplomes en bolsa en 2011 y 2013.

Mientras tanto, el zueco se había convertido en el saco de los golpes de la cultura popular. Según la misma fuente, en 2007 el humorista Bill Maher pidió en televisión que la gente dejara de llevar zapatos de plástico, el asesor de moda Tim Gunn dijo a la revista Time en 2008 que parecían una pezuña de plástico y que no se podían tomar en serio, y en 2010 Time incluyó los Crocs entre los 50 peores inventos de la historia. Había blogs y grupos de Facebook dedicados a odiarlos. Hasta la película Idiocracia, rodada en 2004 y estrenada en 2006, vistió de Crocs a los habitantes de un futuro estúpido: según Wikipedia, el equipo de vestuario tenía poco presupuesto, y aquellos zapatos de plástico baratos le parecieron a la vez el calzado del futuro y demasiado tontos para triunfar.

El presidente George W. Bush los llevó en 2007, negros y con calcetines, y no ayudó a su prestigio; de la combinación con calcetines hablamos en calcetines con sandalias.

Zuecos de espuma negros sobre un suelo de madera, con los remaches de la tira difuminados

El problema de ser blando

La blandura que hacía cómodos los zuecos también les dio algún disgusto. Según Wikipedia, en 2006 en Estados Unidos y en 2008 en Japón se registraron casos en los que zapatos blandos como los Crocs y las chanclas quedaron atrapados en el mecanismo de escaleras mecánicas, y el Ministerio de Economía japonés pidió a la empresa que cambiara el diseño tras recibir 65 quejas.

Otro problema llegó de los hospitales. Según la misma fuente, los hospitales suecos de Blekinge y el Karolinska prohibieron al personal los zuecos de este tipo, que allí se conocían como foppatofflor, por el jugador de hockey Peter Forsberg, porque acumulaban electricidad estática suficiente para interferir con los equipos electrónicos, y en Viena se anunció una prohibición parecida para cumplir los requisitos antiestáticos. La empresa respondió en 2009 con modelos formulados para disipar la electricidad estática según la norma europea de calzado de trabajo. Es el mismo problema que contamos en el artículo sobre el calzado ESD, y una de las razones por las que el zueco de hospital, como explicamos en zuecos de trabajo, tiene sus propias normas.

La resurrección

El giro llegó a mediados de la década de 2010, y vino de donde menos se esperaba. Según Wikipedia, en 2015 el príncipe Jorge de Inglaterra apareció en un acto benéfico con unos Crocs azul marino, y según un portavoz de Amazon las ventas se multiplicaron por dieciséis en una semana. En 2016, el diseñador Christopher Kane sacó a sus modelos con Crocs en la Semana de la Moda de Londres, y en 2017 Balenciaga presentó un Crocs con una plataforma de 10 centímetros, en la estela de los zapatos que repasamos en la historia de los zapatos de plataforma.

La pandemia hizo el resto. En 2020, según Wikipedia, la empresa lanzó una campaña para regalar un par a los sanitarios y envió 100.000 pares a hospitales. Con media humanidad trabajando en casa, la comodidad dejó de ser una excusa y pasó a ser un argumento, y llegaron las colaboraciones con músicos, marcas de comida rápida y películas. En 2022, según la misma fuente, los Crocs eran el artículo de ropa más vendido de Amazon. Ese año la empresa compró la marca italiana HEYDUDE por más de 2.000 millones de dólares.

Línea del tiempo con las subidas y caídas de Crocs, desde el salón náutico de 2002 hasta 2025

Casi 129 millones de pares

El informe anual de 2025 da la medida de lo que es hoy aquel zueco de barco. La marca Crocs vendió 128,9 millones de pares de calzado ese año, a un precio medio de 25,40 dólares, e ingresó 3.326 millones de dólares, un 1,5 % más que el año anterior, con casi la mitad de las ventas, el 48,6 %, fuera de Estados Unidos. La producción está en manos de fabricantes externos, sobre todo en Vietnam, que hizo el 45 % de los pares de la marca en 2025, frente al 56 % de 2023; el resto se reparte entre China, Indonesia, India y México, entre otros países.

No todo fue bien: la empresa en su conjunto ingresó 4.040 millones de dólares, un 1,5 % menos, y cerró el año con pérdidas, sobre todo porque tuvo que apuntar un deterioro de 738 millones en el valor de la marca HEYDUDE, que vendió un 16,7 % menos de pares. Pero el zueco siguió creciendo.

Y en 2025, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MoMA, dedicó un breve documental a la historia de Crocs dentro de Pirouette, su exposición sobre los puntos de inflexión del diseño. Veinte años después de la burla, el peor invento de la historia estaba en un museo. Ser feo, al final, era una forma de ser reconocible a veinte metros. Y en un mercado donde casi todas las zapatillas se parecen, eso vale más que una horma bonita.

Fuentes

Créditos de las imágenes

  • Zuecos de plástico en una tienda de Hong Kong: SOMeiKUEN. Licencia CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.
  • Zuecos nuevos y gastados: Baron Maddock. Licencia CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.
  • Zuecos rosas en el agua: Pink Sherbet Photography. Licencia CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.
  • Zuecos negros sobre suelo de madera: Skyeyemx. Licencia CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons (logotipos difuminados).
  • Gráfico de pares vendidos y línea del tiempo: feetkeepers.

Descálzate y empieza el camino. feetkeepers

Este artículo es informativo y general y no sustituye la opinión de un profesional sanitario. Si tienes cualquier duda sobre la salud de tus pies, consulta a un podólogo o a un médico. Aviso sanitario.